Homenaje a Ramón Carrillo

Ramón CarrilloEl Dr. Ramón Carrillo nació el 7 de marzo de 1906 en la Ciudad de Santiago del Estero donde cursó sus estudios primarios y secundarios recibiéndose con Medalla de Oro.

Viajó a Buenos Aires para estudiar medicina en la Universidad.

Siendo estudiante se inclinó por la neurología y neurocirugía, y colaboró con el eminente neurocirujano, Dr. Manuel Balado, con quién realizó sus primeros trabajos científicos.
Se recibió en 1929, a los 23 años de edad, también con Medalla de Oro, como mejor alumno de su promoción.

Entre 1930 y 1932 fue becado por la Universidad de Buenos Aires para perfeccionar sus estudios en Europa, donde realizó trabajos de investigación junto a los más destacados especialistas de la época y visitó centros académicos y científicos de Holanda, Francia y Alemania.

A su regreso a la Argentina obtuvo su Tesis Doctoral, y se dedicó a la organización del "Laboratorio de Neuropatología" en el Instituto de Clínica Quirúrgica.

En 1937 obtuvo el "Premio Nacional de Ciencias" por su obra "Yodoventriculografía".

En 1939 se hizo cargo del "Servicio de Neurología y Neurocirugía" del Hospital Militar Central.

En 1942 ganó por concurso el cargo de Profesor Titular de la "Cátedra de Neurocirugía" en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

En 1943, conoció al por entonces Coronel Perón, quien estaba a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Perón lo invitó a colaborar en la planificación de la política sanitaria del gobierno del Presidente Edelmiro Farrell.

JuraSu vocación docente lo llevó a desempeñarse como Profesor de Anatomía, Historia Argentina e Historia de la Civilización, en distintas escuelas secundarias de Buenos Aires.
Reconocido como prestigioso neurocirujano, formó parte de diversas Sociedades Científicas nacionales y extranjeras.

En el año 1946, el Presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, lo confirmó al frente de la Secretaría de Salud Pública que, posteriormente, se convirtió en el Ministerio de Salud Pública de la Nación mediante la Ley 13.529/49.

Para poner en práctica su política integral, trazó un mapa actualizado con visión estadística de las diversas regiones geográficas, económicas y sociales que conformaban un país donde todo estaba por hacerse, ya que como él afirmaba: "el territorio nacional no termina en la Avenida General Paz, sino en los confines, remotos, pobres, olvidados y despoblados por la miseria y las plagas, donde sin embargo se gestaron las epopeyas y se trabaja por la grandeza de la Nación".

ConferenciaEn su Plan Analítico de Salud Pública (1947), describía minuciosamente la realidad de la Salud Argentina y proponía las acciones conducentes para revertir la deplorable situación sanitaria en la que se hallaba buena parte de la población.

Por estos años, se produjo la conversión de un prestigioso neurocirujano en un reconocido sanitarista, que enfrentó las enfermedades endémicas de las zonas más pobres del país. En sólo dos años, se logró erradicar el paludismo y hacer desaparecer casi en su totalidad la sífilis y otras enfermedades venéreas. Durante su gestión disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis; se redujo el índice de mortalidad infantil -pasó del 90 por mil al 56 por mil-; se duplicó la capacidad hospitalaria -de 66.000 camas a 114.000 en cinco años-, y se crearon innumerables centros de salud, hospitales y puestos sanitarios de frontera. Asimismo, Carrillo le confirió una decisiva importancia a la Medicina Preventiva, a la Organización Hospitalaria y a conceptos como la "centralización normativa y descentralización ejecutiva".

"Un centro cerrado entre paredes puede ser un centro médico. Jamás será un centro de Salud (1949)". En consecuencia uno de los objetivos de su gestión fue la permanente Capacitación universitaria, técnica y administrativa del personal de salud y un denodado impulso para la promulgación de leyes como las 13.012 y 13.019 que dieron sustento a la planificación de la asistencia, mediante la fiscalización sanitaria, las normas para el tratamiento y expendio de alimentos, la producción y control de medicamentos y la lucha contra la contaminación ambiental.

Durante su gestión elevó 10 veces el presupuesto del sector creando los siguientes institutos médicos especializados: Instituto Nacional de Gastroenterología, Instituto de Odontología, Instituto del Quemado, Instituto Nacional de Enfermedades Alérgicas, Instituto de Medicina del Trabajo, Instituto de Hemoterapia, Instituto de la Nutrición, Instituto de Endocrinología, Instituto Central de Medicina Preventiva, Instituto de Reconocimientos Médicos, Instituto de Higiene Social, Instituto de Enfermedades Mentales, Instituto de Medicina del Deporte, Instituto Central de Anatomía Patológica, Centros Anticancerosos, Instituto Central de Dermatología, Instituto de Endocrinopatías, Instituto de Electroencefalografía, Instituto de Oftalmología, Centro de escritura Brayle, Instituto de Fonoaudiología, Centro de la Rehabilitación del habla, Centro de Rehabilitación de la Audición, Instituto de Cardiología, Centro de Rehabilitación Cardiológico, Instituto de Terapias Hidrotermales, Centro de Rehabilitación Hidrotermal de Copahue, Instituto de las Afasias Musculares, Instituto de las Ciencias del Hombre, de Cibernología y Biopolítica, Centro de Estudio de los Fenómenos Paranormales, Centro de Estudio de la Influencia del Comportamiento humano por la Ionización del Aire.

Se construyeron más de 230 nuevos hospitales proyectados por la Dirección de Arquitectura Hospitalaria del Ministerio de Salud según las pautas específicas para cada unidad asistencial, enunciadas en su obra "La Teoría del Hospital".

El Ministerio llegó a organizar, administrar y controlar más de 3500 hospitales, 3000 dispensarios y salas de atención primaria, muchos de ellos en las zonas más recónditas del país.

Contó además, con el decidido apoyo de la Fundación Eva Perón, que financió obras de gran envergadura como los Policlínicos de Avellaneda, Lanús y San Martín.

Carrillo creó un sólido equipo de propaganda para la promoción de campañas y actividades del Ministerio, que incluía una imprenta; además de tres fábricas de importancia estratégica: EMESTA, fábrica de medicamentos genéricos; la Fábrica de Elementos Electrónicos y la Fábrica de Instrumental Quirúrgico Forjado, para abastecer a la mayor parte de los hospitales nacionales.

Fue un hombre consustanciado con la cultura de su tiempo, amante del tango, el folklore y la pintura argentina, supo cultivar la amistad de muchos artistas e intelectuales entre ellos Homero Manzi, Anibal Troilo y los hermanos Discépolo.

Aspiraba al desarrollo de lo que denominó la etapa de la cultura sanitaria, "el hospital con el tiempo no sólo será un lugar de asistencia, de tratamiento, de investigación científica, de profilaxis, de sanidad, de servicio social, sino que será también un centro de cultura. Anexaremos a los hospitales, salones de actos y proyectores cinematográficos para educar a la población; para enseñarles a cuidar su salud, que no sólo le pertenece a ella sino que es de toda la Nación."

El de 30 de julio de 1954, el Dr. Ramón Carrillo, ferviente católico, renuncia a su cargo en el gabinete nacional a raíz de sus discrepancias en torno al enfrentamiento que mantenía el gobierno con la Iglesia.

Perón, que siempre lo admiró, no pudo retenerlo y es así como junto a su esposa Susana Pomar y sus cuatro hijos: Mariano, José María, Ramón y Facundo, viaja a Nueva York en búsqueda de nuevos horizontes laborales en el ámbito privado.

Habiendo fracasado esa tentativa y a raíz del golpe de estado de setiembre de 1955, Carrillo fue declarado prófugo en la Argentina y sus bienes intervenidos. Los exiguos medios de subsistencia de la familia se desmoronaron y la salud del médico atravesada por problemas renales, sufrió vaivenes que minaron su congénita fortaleza física.

En octubre de 1955, consiguió trabajo como médico en una mina en "Aurizona", plena selva amazónica próxima a la ciudad de Belém do Pará, donde vivió con su esposa y dos de sus hijos, ya que Mariano y José María habían sido enviados a Buenos Aires debido a que en la casa prestada por su amigo Robin McGlohn, no había lugar para una familia tan numerosa.

Ante la adversidad, Carrillo opuso su incansable voluntad en pos de sus semejantes, retribuyendo la protección y el afecto del pueblo brasileño con el desarrollo de una actividad científica, asistencial y docente impensada para esa región marginada y empobrecida.

A los cincuenta años de edad, el 20 de Diciembre de 1956, el Dr. Ramón Carrillo murió en Brasil, sumido en la pobreza y el exilio.

Su esposa pudo regresar al país recién en 1959, no así los restos de uno de los más grandes referentes que tuvo la historia argentina en el campo científico, político y social.

Tal como se lo pidió a su madre: "Mamita, si me muero por allí tienen que hacerme traer y llevarme a Santiago del Estero. A mí me llevan a Santiago, no me vayan a enterrar con los gringos de la Recoleta"; Carrillo descansa desde su repatriación en 1972 en la tierra que lo vio nacer.